miércoles, 15 de abril de 2015

Estas a tiempo de conocer la exposición.

VISITA LA EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA LA MASACRE DE SUCUMBÍOS Y LA LUCHA POR LA JUSTICIA



En el Museo Casa de la Memoria Indómita (Regina No. 66 Col. Centro, cerca del metro Pino Suárez) 


Martes a Domingo de 10:00 a 18:00 hrs.

ENTRADA GRATUITA

HASTA MAYO 2015

domingo, 22 de marzo de 2015

Los pueblos te repudian en todo el mundo.

Abuchean en universidad al ex presidente Álvaro Uribe y este cae al piso
Nota tomado de la versión digital del periódico La Jornada del viernes 20 de marzo de 2015
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/03/20/ex-presidente-de-colombia-uribe-cae-en-medio-de-abucheos-en-una-universidad-9063.html


Bogotá. El ex presidente de Colombia Álvaro Uribe (2002-2010) sufrió este viernes una caída en medio de abucheos y empujones de cientos de estudiantes de la Universidad Libre de Pereira, donde participaba en un debate.

En un video que circula por las redes sociales, se ve cuando el ex mandatario cae entre la multitud y es levantado por uno de los hombres de su equipo de seguridad, mientras estudiantes se abalanzaban contra el ahora senador.

"Uribe 'paraco' (paramilitar) el pueblo está verraco (molesto)", fue sólo una de las frases que gritaron en coro los jóvenes en contra Uribe, quien llegó a la institución educativa para defenderse de las supuestas acusaciones que lanzó en su contra un profesor de derecho durante una cátedra.
Varios estudiantes aseguraron que su intención no era agredir al líder del partido de derecha radical Centro Democrático, sino que buscaban "defender el derecho a la libertad de cátedra". 

martes, 17 de marzo de 2015

Entrevista a Piedad Córdoba Ruíz.

Colombia no tendrá paz mientras no se desmonte el paramilitarismo

Entrevista realizada por la periodista Blanche Petrich. Tomado del periódico La Jornada del martes 17 de marzo de 2015.

Advierte que el país sudamericano enfrenta una etapa de reinsurgencia

Desde que el proceso de negociación entre el gobierno y la guerrilla colombianos entró en su fase decisiva en la mesa de La Habana, la ex senadora Piedad Córdoba Ruiz funciona como bisagra entre varios actores del diálogo. Un día acude a la capital cubana para consultar con los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); otro día recoge en las cárceles de su país la propuesta de militares presos; un día la llama el presidente Juan Manuel Santos para intercambiar opiniones o viaja a Estados Unidos para entrevistarse con los cabecillas paramilitares presos ahí.

Y no falta a las movilizaciones por la paz que con mayor frecuencia recorren las calles de Bogotá. Es invitada indispensable a los foros paralelos al diálogo que se realizan sobre drogas, paramilitares, cese al fuego o justicia transicional.
Aunque apenas hace dos semanas recibió una nueva amenaza de muerte y hace 15 años fue despojada de su escaño en el Senado por un procurador que la acusó de terrorista por impulsar un acuerdo humanitario que permitiera la liberación de los rehenes de las FARC, hoy es una interlocutora todoterreno en el entramado del proceso de paz.

Ella, por su parte, no es demasiado optimista de que, una vez que se firmen los acuerdos de La Habana entre el gobierno de Santos y la jefatura de las FARC –si se logra–, Colombia conocerá al fin un periodo de posconflicto sin violencia. “No habrá paz –sostiene– mientras no se desmonte el paramilitarismo”. Y éste, asegura, vive hoy una etapa de reinsurgencia en todo el territorio.

En contraste, cita un fenómeno nuevo que empieza a multiplicarse en su país, un muy importante tinglado de resistencias sociales y populares que es alentado por las señales que llegan de La Habana. En este clima de movilizaciones y organización popular, lo que Córdoba llama las nuevas subjetividades políticas –indígenas, campesinos, negros, mujeres, organizaciones que se entrelazan con lo urbano–, se va configurando una etapa de transición donde podamos participar en la política también, con garantías, los de la izquierda.

De paso por México, charló con La Jornada.

–¿Cuál es su visión del posconflicto?

–Ni siquiera pienso todavía en un posconflicto. Más bien nos estamos acercando al momento más complejo para la solución del conflicto, que pasa por desescalar la confrontación militar.

“Lo que tiene que apreciar es que el paramilitarismo, en lugar de mermar, ha venido a repoblar al país con nuevas formas, nuevas siglas, nuevas figuras. Ejemplo: frente a la ley de restitución de tierras que implementó Santos hace dos años, que sin duda es un avance aunque sea muy limitado, ya surgió un ejército anti-restitución de tierras, que no es otra cosa que un nuevo grupo para que ha asesinado a cerca de 80 dirigentes campesinos que estaban en este proceso. No hay que olvidar que durante la etapa dura del paramilitarismo que alentó el ex presidente Álvaro Uribe Vélez desde que era gobernador en Antioquía las ofensivas sangrientas de estos grupos paramilitares arrebataron a población campesina cerca de 8 millones y medio de tierras.

“Además siguen actuando como grupos represivos contra la oposición. Ante el surgimiento de organizaciones como Marcha Patriótica o la Asociación Nacional de Reserva Campesina, el Congreso de los Pueblos y otras han sido asesinados otros tantos dirigentes.

Hay una amenaza muy grande para la paz con la insurgencia paramilitar de nuevo cuño.

–¿Ve usted voluntad política en la Casa de Nariño para emprender esta nueva desmovilización?

–Debe haberla. El problema que yo veo es que Santos ejerce una ceguera activa ante estos problemas; hace como que no se da cuenta de todas las denuncias que se presentan. Hasta ahora no he escuchado una alocución fuerte del presidente contra este resurgimiento de acciones violentas.

–¿Qué finalidad ha tenido esa interlocución que mantiene directamente en las cárceles de Estados Unidos con jefes paramilitares como Diego Murillo Don Berna o Salvatore Mancuso, extraditados hace seis años?


Piedad Córdoba Ruiz ha recibido varias amenazas de muerte. Hace dos semanas llegó a su casa una corona mortuoria con una nueva advertencia de muerte.

–Logramos que se creara una mesa de interlocución con los paramilitares que están a punto de salir para recuperar mucha información sobre el tema de la verdad. Porque Uribe, al extraditar a los paramilitares, lo que hizo fue extraditar la verdad. Y lo más importante para Colombia en este momento es saber la verdad.

“Esta semana, en Colombia, yo tengo programada una reunión con casi 400 militares que están en distintas cárceles –por masacres, por asesinatos, por las ilegalidades que se cometieron en razón del conflicto– diseñando una propuesta que pueda llegar a La Habana.

Rivalidad, no ruptura entre Santos y Uribe

Si se llegan a concretar los acuerdos, como todos lo estamos deseando, el territorio va a ser un componente muy importante para la consolidación de la paz. Hoy la presencia paramilitar está en zonas de interés estratégico de megaproyectos trasnacionales para la explotación de recursos naturales. Pero, ojo, ahí es donde el año pasado Uribe Vélez obtuvo una votación muy alta en las elecciones parlamentarias. Esto se explica por la campaña que hizo, creando un estado de opinión contra el proceso de paz, que le hace creer a la gente que si se firma un acuerdo se le va a entregar el país a la guerrilla castrochavista-comunista. En eso ha tenido éxito. Y debemos mencionar que el presidente Santos no ha logrado enamorar todavía a la población frente a una perspectiva de paz. Ese es un faltante de su parte.

–¿Pueden las movilizaciones populares y las organizaciones progresistas revertir el avance del uribismo en estos territorios?

–No podemos desconocer que los diálogos de La Habana han incentivado una movilización muy importante, incluso de clases medias, de estudiantes, lo que yo llamo las nuevas subjetividades políticas: indígenas, campesinos, negros, mujeres, organizaciones que se entrelazan con lo urbano. Es un tinglado muy importante de resistencias sociales y populares. No digo que puedan ganar de plano la batalla, pero van abriendo resquicios para lograr una transición donde podamos participar también los de la izquierda. Con garantías, por supuesto.

–¿Están dadas estas garantías?

–No las veo en este momento. En el discurso del gobierno, sí; abundan declaraciones que afirman que a Piedad Córdoba no le va a pasar nada, que es una persona que ha aportado mucho para la paz, cuando hace seis años para ellos mismos yo era la peor terrorista. Pero ese asesinato de carácter que hicieron contra mi persona hicieron mella, hicieron mucho daño, no digo que no. Hace apenas 15 días volví a recibir en mi casa una corona mortuoria con una nueva amenaza de muerte.

–Muchos de estos presupuestos –fin de paramilitarismo, garantías para la disidencia– requerirían una ruptura entre Santos y Uribe. Hay algunos conflictos pero ¿es ruptura?

–Hay rivalidad; sobre todo hay resentimiento de Santos, pero en el fondo no hay una contradicción en los proyectos de ambos.
Obama y la paz en Colombia

–¿Hay interés de EU por la paz en Colombia?

–Lo que hay son grandes intereses por la expansión del capitalismo. La paz en este sentido es lucrativa. Pero sí hay interés. Lo han demostrado con la presencia del enviado especial Bernard Aronson en La Habana.

“Además hay un tema muy importante que está en el centro del debate, que es la extradición. Colombia, a pesar de no tener tratado de extradición con Estados Unidos, mensualmente extradita cualquier cantidad de personas. Y ese es un tema que se tiene que definir: la no extradición de los comandantes insurgentes. Sin esto es muy difícil que haya paz; ahí miraremos realmente si su voluntad es real.

Y otra cosa que estamos pidiendo es que repatríen a Simón Trinidad y que pueda llegar a la mesa de La Habana, y esta sería una muestra de voluntad muy importante.

lunes, 16 de marzo de 2015

Contra la impunidad, por la memoria y la lucha.

VISITA LA EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA LA MASACRE DE SUCUMBÍOS Y LA LUCHA POR LA JUSTICIA



En el Museo Casa de la Memoria Indómita (Regina No. 66 Col. Centro, cerca del metro Pino Suárez) 


Martes a Domingo de 10:00 a 18:00 hrs.

ENTRADA GRATUITA

HASTA MAYO 2015


lunes, 2 de marzo de 2015

Atenta invitación a que nos acompañen

INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA LA MASACRE DE SUCUMBÍOS Y LA LUCHA POR LA JUSTICIA


MIÉRCOLES 4 DE MARZO, 6 PM.

Inauguración de la exposición fotográfica "Sucumbíos, la lucha por la justicia" en el Museo Casa de la Memoria Indómita (Regina No. 66 Col. Centro, cerca del metro Pino Suárez) con la presencia de:

· Alberto Híjar (Académico y crítico de arte)

· Jorge Mansilla (Periodista y escritor)

· Jesús Villaseca (Fotógrafo periódico La Jornada)

#JusticiaSucumbíos

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Comunicado a 7 años de la masacre de Sucumbíos.

LA MASACRE DE SUCUMBÍOS; SIETE AÑOS DE IMPUNIDAD Y SIETE AÑOS DE LUCHA POR JUSTICIA

Hace siete años nosotros veíamos en la prensa la noticia de un ataque militar del Estado colombiano a un campamento de la guerrilla colombiana que se ubicaba en territorio de Ecuador, cerca de la frontera con el Río Putumayo en la región de Sucumbíos. Las primeras ideas que cruzaron nuestra mente eran de tristeza al ver que la violencia de un Estado terrorista como el colombiano, teñía de sangre la tierra latinoamericana, que se prefería la violencia a la negociación política, lejos estábamos de saber que ese hecho marcaría nuestras vidas para siempre.

Con el transcurrir de los días de aquél marzo de 2008 fueron llegando poco a poco las noticias, nos enteramos que entre las sobrevivientes del ataque a Sucumbíos se encontraba una joven estudiante mexicana, Lucía Morett. Días después anunciaba la prensa escrita en México el nombre de Juan González del Castillo como una de las personas asesinadas en el lugar, después, se supo el nombre de Fernando Franco Delgado, días después de Verónica Velázquez Ramírez y Soren Avilés Ángeles.

El dolor, la incertidumbre, el temor de muchas personas impregnaba el ambiente de aquellas fechas, nosotros, cada una de las familias con nuestros propios recursos viajamos a Ecuador con toda la esperanza de que las noticias de la prensa fueran falsas y pudiéramos aún encontrar a nuestros hijos con vida, aún no dimensionábamos bien la magnitud del ataque ni de lo que ocurría.

Al llegar a la ciudad de Quito, fuimos recibidos por compañeros de derechos humanos cuya calidez y valentía nos acompañó en esos difíciles momentos, corroboramos una a una la muerte de nuestros hijos. Los padres de los jóvenes mexicanos no nos conocíamos pese a que nuestros hijos eran amigos de tiempo atrás, sabíamos de su amistad pero no nos conocíamos hasta ese instante, en que reconocíamos por fotografías los cuerpos de nuestros seres queridos.
Comenzamos a comprender el horror que había sido el ataque del 1 de marzo, supimos que entre los asesinados estaba también un joven civil ecuatoriano de nombre Franklin Aisalla, supimos también que habían sido asesinados sin posibilidad de defenderse 20 personas de la guerrilla y que el campamento había sido atacado en la madrugada porque el objetivo era matar a Raúl Reyes, encargado de la Comisión Internacional de las FARC-EP. Nos enteramos que nuestros hijos habían sido invitados a conocer el lugar, a visitar el campamento para acercarse un poco más a la vida de los guerrilleros, pero también, a uno de los procesos sociales más importantes que se han vivido en los últimos 60 años en Colombia y América Latina, sabíamos que nuestros hijos por su gran corazón latinoamericanista y para poder realizar entrevistas que les servirían para sus tesis de licenciatura decidieron ir al lugar al pensar que en territorio ecuatoriano no habría riesgo mayor, jamás imaginaron el odio belicista del Estado colombiano y su guía estratégica: Estados Unidos, jamás imaginaron que esa madrugada Álvaro Uribe Vélez (expresidente de Colombia) decidiría apostar a la sangre y muerte en lugar de apostar a la política y la negociación.

Desde marzo de 2008 conformamos la Asociación de Padres y Familiares de las Víctimas de Sucumbíos, en un inicio con las familias de los jóvenes mexicanos, pero que en estos siete años de camino hemos crecido con amigos de nuestros hijos, con compañeros solidarios, con organizaciones hermanas de lucha y de defensa de los derechos humanos que nos acompañan, pero que también han levantado las banderas de justicia y castigo a los responsables, que luchan con nosotros por detener la impunidad de este crimen y que también luchamos por evitar se siga criminalizando a los jóvenes por su pensar, por su actuar, por ser solidarios.

Son siete años de un largo camino, de reponernos del dolor y llevar a nuestros hijos en el corazón a cada paso, a cada instante, hemos entendido su profundo amor por América Latina y hoy nosotros también levantamos el sueño de una Latinoamérica libre, sin explotación y bajo el ideal de la unidad entre los pueblos. Hemos comprendido que las actuales condiciones del mundo y en especial de Colombia y México nos llaman a poner toda nuestra atención en luchar por justicia y contra el terrorismo de Estado, ya que nuestro país hoy toma el modelo de violencia de Estado colombiano para criminalizar a sus jóvenes, para asesinar, desaparecer, torturar, desplazar población, arrebatarles sueños y la vida a en beneficio del capitalismo y su vorágine rapaz.

A siete años sabemos que nuestra lucha sigue y seguirá siendo por justicia para nuestros hijos, para lograr el castigo ante cortes internacionales de los responsables de la masacre de Sucumbíos que son también responsables de muchos crímenes de lesa humanidad más, nuestra lucha es por defender la solidaridad de los jóvenes con las luchas dignas de los pueblos latinoamericanos, nuestra lucha es por defender la vida de los jóvenes, su derecho a un mundo mejor, libre y en paz, el derecho a conquistar sus sueños sin que eso implique dejar su vida en el camino.

Hoy alzamos la voz al cumplirse siete años del asesinato de nuestros hijos, alzamos la voz por los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa víctimas de desaparición forzada por el Estado mexicano, hoy alzamos la voz para denunciar una vez más que el modelo de violencia de Estado que hoy se vive en México es la copia mejorada del modelo de violencia de Estado aplicado en Colombia desde hace muchos años y con consecuencias devastadoras. Hoy alzamos la voz para decir que seguiremos luchando por justicia para las víctimas de Sucumbíos, que seguiremos siendo solidarios con otras luchas que levantan las mismas banderas. Hoy también agradecemos a todas aquellas personas y compañeros que han estado con nosotros en este camino, a todas las organizaciones políticas, estudiantiles y de derechos humanos en México, Ecuador, Venezuela, Argentina, Chile, Italia, Australia y en otros rincones de nuestro mundo.

Hoy seguimos caminando por justicia y estamos a la espera de la respuesta ante nuestra petición de admisión del caso Sucumbíos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, hoy agradecemos al Tribunal Permanente de los Pueblos el fallo colectivo de condena al Estado mexicano donde el caso Sucumbíos está integrado. Hoy cumplimos también siete años de lucha, sabemos que faltan algunos más, pero nosotros seguimos caminando por justicia junto a todos ustedes y esperamos que día a día en el camino seamos más, les enviamos un cordial, fraterno y solidario saludo a todos los que han estado, que están y estarán en este camino.


México, Distrito Federal a 2 de Marzo del 2015.


¡POR VERÓNICA, JUAN, FERNANDO, SOREN Y LUCÍA, SEGUIMOS LUCHANDO POR JUSTICIA!