jueves, 3 de marzo de 2016

Que no se asesine la Verdad

Exigen justicia para víctimas mexicanas del ataque a un cuartel de las FARC

Familiares llevaron el caso Sucumbíos ante la CIDH

Por José Antonio Román. Periódico La Jornada, Miércoles 2 de marzo de 2016, Sección Política, p. 10




Padres de las víctimas de Sucumbíos protestaron frente a la embajada de Colombia en MéxicoFoto Luis Humberto González


Los padres y familiares de los cuatro universitarios mexicanos muertos en Sucumbíos, Ecuador, hace ocho años, en un ataque del Ejército colombiano a un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se manifestaron frente a la sede del consulado de dicha nación para exigir justicia.

En el acto de protesta y acompañados por diversas organizaciones sociales, señalaron que la falta de justicia tanto en Colombia como en México los ha obligado a llevar el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que ya lo analiza.

Frente al consulado, ubicado sobre Paseo de la Reforma, muy cerca del Ángel de la Independencia de la Ciudad de México, los manifestantes, agrupados en la Asociación de Padres y Familiares de las Víctimas de Sucumbíos, portaron grandes pancartas con los nombres y rostros de Juan González Castillo, Fernando Franco, Soren Avilés y Verónica Velázquez, los cuatro jóvenes muertos, además del de Lucía Morett, única mexicana sobreviviente del ataque a las FARC.

En un pronunciamiento leído en el acto, los padres y familiares denunciaron la complicidad del gobierno mexicano para exigir castigo a estos asesinatos, situación mostrada desde el momento de los hechos.

En estos ocho años transcurridos, los padres y familiares emprendimos una lucha pública y abierta para reivindicar el nombre limpio de nuestros hijos, que fue ensuciado en campaña mediática por el gobierno colombiano con el propósito de justificar su asesinato que, a todas luces, es un crimen de Estado fuera de Colombia, señala el pronunciamiento.

Alvaro González Pérez, padre de Juan González, uno de los jóvenes muertos, indicó que la presencia de los cinco estudiantes universitarios en el campamento obedecía a un trabajo de investigación para las tesis que cada uno realizaba. Este octavo aniversario concluyó con la celebración religiosa en la parroquia del Perpetuo Socorro, en las calles de Villalongín.