lunes, 14 de septiembre de 2015

Los crímenes de Uribe y Santos

La Cruz Roja y las banderas falsas de Uribe-Santos (2008)
Uribe-Santos: Dos falsas banderas y una misma operación
Compartimos este texto que re-circula en redes sociales, fue escrito en el 2008 por el escritor Héctor Acosta, es oportuno recordarlo ante los crímenes de Uribe y Santos.
Por Héctor Acosta
Lunes, 14 de septiembre de 2015

Ningún crimen debe quedar impune, eso es cierto, pero de todos los crímenes cometidos por el Gobierno Colombiano y, en particular, por su Presidente Álvaro Uribe Vélez y su ministro de la Defensa Juan Manuel Santos, el mundo entero debe concientizarse de la inmensa necesidad de que éste no navegue en el mar de la impunidad.

Al presidente Uribe se le podría perdonar, por ejemplo, sus vínculos con el narcotráfico, que no es perdonable; sus vínculos con los paramilitares, que tampoco lo es; su intromisión o invasión a territorio ecuatoriano; tampoco es para ser perdonado; los asesinatos cometidos durante el breve tiempo que duró la invasión, repudiable y condenable y hasta la utilización inescrupulosa del logo de Telesur; pero atreverse a usar tan deliberadamente con los fines sanguinarios que lo motivaron, el emblema de la Cruz Roja Internacional (CRI) es de los crímenes más atroces que criminal alguno pudiera cometer; porque es que, entre otros alegatos, este es un crimen que se comete en el presente, pero que tiene una onda expansiva futura que pudiera dar lugar a que muchisísimas muertes ulteriores sean una consecuencia de esta monstruosidad de delito. Ya veremos por qué.
La CRI es uno de dos organismos universales que mantiene una neutralidad a prueba de razas, credos e ideologías; que ni siquiera mantiene una postura arbitral, ya que no se involucra en el fondo ni en los contenidos de los conflictos, por lo tanto no tiene que decidir sobre ninguna materia; que a lo que se dedica, en pleno campo de batalla, es a recoger heridos, trasladar enfermos y auxiliar humanitariamente a quien lo requiera, sean del bando que sean y lo hace sólo portando un chaleco con el emblema de la institución (una Cruz Roja sobre un fondo blanco), símbolo invertido de la bandera de Suiza, que es donde nace en 1863.

Hay una declaración tácita en los campos de batallas, por muy bárbaros que sean los oponentes, y es sobre el respeto que se le profesa, expresa y practica a quien en plena refriega lleve los distintivos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ya que, entienden los contendientes, que esa gente que expone su vida para ayudar a los heridos en combate, lo hace indistintamente de quienes sean los heridos, sin que exista la más leve sospecha que pudieran estar inclinados por un bando u otro.

El protocolo adicional a la Convención de Ginebra de 1949, contempla la prohibición de "capturar a un adversario valiéndose de medios pérfidos" como es "simular que se posee un estatuto de protección, mediante el uso de signos, emblemas (...)".

La universalidad del CICR es lo hace que, un ejemplo al extremo, ante un enfrentamiento entre pandilleros de drogas en el que se produzca la llegada de una ambulancia de la Cruz Roja, ninguno de los involucrados en el conflicto sería capaz de dispararle a este vehículo.

Imaginémonos, entonces, que en un conflicto armado, uno de los bandos sospeche que los miembros de la Cruz Roja tienen una Uzzi debajo del chaleco ya que temen que pertenezca al otro bando hostil. Qué sucedería? Pues simplemente que gracias a la gracia de Uribe Vélez y de Juan Manuel Santos los cruzados serían cosidos a tiros y con ello serán tirados a la basura 145 años de trabajo voluntario, humanitario, imparcial, neutral, universal, único e independiente, tal cuales son los principios que en todos estos años han orientado el trabajo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

De manera que no es poca cosa a lo que se expone la humanidad (sí, señores, es la humanidad la que estará en riesgo), si se perdona el “nerviosismo” que tuvo el soldado cachaco al bajar de un helicóptero igualmente blanco, como los que usa el CICR, acompañado de otro que también se puso nervioso y usó un logo de la televisora interestatal Telesur, como salvoconductos para detener en el campo de batalla a guerrilleros contrincantes.

En adelante, de no castigarse severamente este crimen, que sin lugar a dudas puede considerarse de lessa humanidad, los que van a estar nerviosos con toda razón, van a ser los voluntarios del Comité Internacional de la Cruz Roja y los reporteros de guerra.

Entonces, escojamos: callar y morir o gritar y sobrevivir!! La humanidad tiene la palabra!!
Este crimen no debe quedar impune!