martes, 26 de noviembre de 2013

Ofrendas de día de muertos 2013.

PORQUE NUESTROS MUERTOS NOS MANTIENEN VIVOS

Por sexto año consecutivo nuestros hijos están presentes en distintas ofrendas de día de muertos o de todos los santos, como se conoce en algunas regiones de nuestro país. Los días 1 y 2 de noviembre los mexicanos recordamos con una ofrenda o altar a nuestro seres queridos que se han adelantado en al trayecto de la vida. Se colocan en él, todas aquellas cosas que les gustaban como comida, bebida, dulces, pero también, se coloca en ocasiones sus objetos personales más queridos como libros, discos de música o alguno que otro vicio como un cigarrito o su copita de tequila o mezcal, junto a los elementos tradicionales como el agua, la sal, la flor de cempasúchil,  la luz de las veladoras y el tradicional pan de muerto.

Las ofrendas son de amplia tradición en los pueblos de México, son un puente entre nuestro pasado, presente y futuro, entre nuestros antepasados, lo que somos y el futuro inevitable al cual todos llegaremos. Pero también las ofrendas se han convertido, ante el actual contexto de violencia sistemática que vive nuestro país o como en nuestro caso, en un espacio de difusión de los distintos problemas e injusticias que afectan a México y los cuáles no son del todo ajenos a los pueblos de Latinoamérica.

De este modo, las ofrendas toman un contenido social al hacer públicos casos de indígenas, campesinos, luchadores sociales, defensores de derechos humanos, estudiantes que son asesinados o desaparecidos únicamente por querer conquistar un mundo sin desigualdades, sin pobreza ni marginación, una sociedad justa y libre. El caso de nuestros hijos asesinados en Sucumbíos, Ecuador, el 1º de marzo de 2008 a manos del Ejército colombiano y, donde el Estado mexicano ha sido omiso hasta llegar a niveles de complicidad, se suma a decenas de casos de injusticias que se van acumulando en nuestro país y en los pueblos latinoamericanos.

Verónica Velázquez, Soren Avilés, Fernando Franco y Juan González han sido adoptados por el movimiento social como estudiantes cuyo ejemplo de solidaridad y convicción por el apoyo a las luchas de los pueblos latinoamericanos, es un ideal a seguir. Las personas se han sumado no sólo a recordarlos en estas fechas de nuestros muertos, sino que también, se han sumado a la lucha por justicia, a la exigencia de castigo a los responsables y por evitar que México se convierta en un ensayo de violencia de Estado contra el pueblo, como ha ocurrido en Colombia desde hace décadas con consecuencias devastadoras.

En esta ocasión queremos agradecer a los compañeros del Comité Cerezo, a su área de cultura y a los compañeros del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) por las ofrendas colocadas en las islas de Ciudad Universitaria de la UNAM y del Centro de Derechos Humanos La Raza. A los compañeros del Grupo de Acción Revolucionaria (GAR) y de la Brigada Multidisciplinaria de Apoyo a las Comunidades de México por la ofrenda en el anexo de Ingeniería de la UNAM. El día 1º de noviembre nosotros en compañía de estudiantes de UPIICSA del Instituto Politécnico Nacional (IPN) nos apoyaron en la ofrenda frente a la Embajada de Colombia en México.



Hoy, una vez más la solidaridad del pueblo de México, de las organizaciones sociales que siguen recordando a nuestro hijos nos alienta a seguir adelante sin tregua y con paso firme, es entonces donde los altares para nuestros muertos, donde nuestros muertos, nuestros seres queridos nos mantienen vivos en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

México, D.F., noviembre de 2013.

ASOCIACIÓN DE PADRES Y FAMILIARES DE LAS VÍCTIMAS DE SUCUMBÍOS

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