martes, 14 de septiembre de 2010

Ceremonia en memoria de las Víctimas de Sucumbíos

DOS AÑOS Y MEDIO EN BUSCA DE JUSTICIA

El pasado viernes 7 de septiembre, al cumplirse dos años y medio de la masacre de Sucumbíos, la Asociación de Padres y Familiares de las Víctimas de Sucumbíos, Ecuador en compañia de diversas organizaciones que desde marzo de 2008 se han sumado a la exigencia de JUSTICIA y CASTIGO A LOS RESPONSABLES DE LA MASACRE, realizamos nuestra protesta mensual frente a la embajada de Colombia en México. Protesta que bajo el nombre de la campaña CADA UNO POR LA JUSTICIA, la cual inicio en septiembre de 2008 y que cumple en este 2010 dos años de realizarse de manera ininterrumpida.
En esta ocasión, se realizó frente a las instalaciones de la sede dimplomática de Colombia en México, una misa en recuerdo de las víctimas del brutal ataque cometido el 1° de marzo de 2008 por el Estado colombiano y, en donde fueron asesinados cuatro de nuestros hijos, Verónica Velázquez, Soren Avilés, Fernando Franco y Juan González, hechos en los que resultó herida Lucía Morett y quien desde aquella fecha hasta el día de hoy, no ha podido reintegrarse a una vida normal, ya que es perseguida por quienes intentaron asesinarla y por quienes buscan criminalizar a las víctimas protegiendo a los verdaderos delincuentes: el ex-presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez y el actual mandatario de ese país Juan Manuel Santos, responsables directos y confesos de aquel crimen.

Ceremonia frente a la embajada de Colombia en México en memoria de las víctimas de Sucumbíos
Fue una ceremonia que plasma estos dos años y medio de buscar incansablemente la JUSTICIA, pero también fue una ceremonia que reafirma nuestra convicción de seguir adelante hasta lograr el castigo a los responsables de la masacre de Sucumbíos.


Ceremonia frente a la embajada de Colombia en México en memoria de las víctimas de Sucumbíos


PRONUNCIAMIENTO A DOS AÑOS Y MEDIO DE LA MASACRE DE SUCUMBIOS

Este 1° de septiembre se cumplen 30 meses, dos años y medio de la masacre de Sucumbíos, un hecho sin precedentes en la historia de América Latina, una agresión que lastimó el corazón de Nuestra América y que implicó el más grande dolor que un Padre puede sufrir, el asesinato cobarde de su hijo.

La madrugada del 1° de marzo de 2008, tropas del ejército colombiano con apoyo logístico de Estados Unidos, violentaron la soberanía territorial de un país vecino, dañaron los esfuerzos de paz para el pueblo colombiano construidos con la ardua labor de miles de personas comprometidas con la justicia, masacraron la esperanza de cuatro jóvenes estudiantes mexicanos que en busca de conocer un poco más de la realidad colombiana y latinoamericana, se adentraron en la estrategia obscura del imperialismo norteamericano y del guerrerismo uribista que por medio de la violencia pretende imponer su voluntad y romper con el ideal de una América Latina unida, libre y soberana.

Fernando Franco Delgado, Verónica Velázquez Ramírez, Soren Avilés Ángeles y Juan González del Castillo fueron asesinados por el odio que imponen las conciencias más recalcitrantes de la región que se niegan a la idea de que los pueblos son dueños de su historia y su destino. Dentro del horror del bombardeo a Sucumbíos, donde también fueron masacradas 20 personas más, se asomó una pequeña luz de esperanza, tres jóvenes mujeres lograron salvar su vida del criminal ataque, una de ellas, Lucía Morett Álvarez, estudiante mexicana que acudió junto a sus compañeros a acercarse a las profundidades del sufrimiento de un pueblo como es el colombiano. Esa esperanza que, con la recuperación física de Lucía, se torno en fuerza y valentía para sumarse a la lucha que iniciaron los Padres y Familiares de Fernando, Verónica, Soren y Juan y de la misma Lucía para lograr justicia, que se castigue a los responsables de la masacre de Sucumbíos y evitar la impunidad de los asesinos que hoy día, mueven sus piezas dentro de la política internacional para protegerse y evitar el peso de la justicia, a la cual, deben de responder por crímenes de lesa humanidad.

Dos años y medios de una intensa lucha, de buscar ante la cerrazón del gobierno de México los caminos para encontrar la justicia para las víctimas de Sucumbíos, cerrazón que se ha tornado en una actitud cómplice al no exigir públicamente y a nivel mundial el castigo a los responsables del asesinato de cuatro mexicanos en el extranjero, pero también de ser cómplice en la persecución política que se ha vertido sobre Lucía Morett, quien al día de hoy enfrenta la más feroz de las batallas de la derecha internacional, al buscar criminalizarla y mantenerla escondida ante la amenaza de ser extraditada al país que intentó asesinarla.

Han sido 30 meses duros al tener que enfrentar la pérdida de nuestros seres queridos, pero también hemos tomado fuerzas de su ejemplo como jóvenes solidarios y comprometidos con un mundo mejor, para entonces ahora nosotros, enarbolar junto a cientos de personas y organizaciones en todo el mundo una voz por la justicia, que al mismo tiempo es una voz que lucha por la paz en Latinoamérica, que busca defender el derecho de los jóvenes a pensar y ser solidarios en busca de un mundo más justo y en paz.

Diversas han sido las muestras de apoyo y solidaridad que hemos recibido, a todos y cada una de las personas y organizaciones que lo han hecho reiteramos nuestro más profundo agradecimiento y, sepan que no descansaremos hasta lograr que los culpables de la masacre de Sucumbíos sean condenados por todos los crímenes que han cometido, seguiremos luchando aunque el panorama sea adverso. Seguimos comprometidos con la justica, con la no impunidad, para lograr la libertad plena y total seguridad para Lucía Morett, pero esta lucha es también para evitar que se siga asesinando la esperanza, que se siga masacrando a los jóvenes, por esa juventud comprometida y por nuestros hijos no descansaremos hasta lograr justicia.

Hacemos un llamado a todos aquellos que se han indignado con la masacre de Sucumbíos, con todos aquellos crímenes del Estado colombiano cometidos por el ahora ex- presidente Álvaro Uribe Vélez y el actual presidente de Colombia Juan Manuel Santos, a sumarse en una lucha por la justicia, buscamos construir vínculos que nos permitan lograr el castigo a los asesinos, para ello, estamos trabajando una gran campaña que nos permita unir fuerzas por la justicia para Fernando, Verónica, Soren y Juan, para todas las víctimas del terrorismo de Estado en Colombia, para detener la persecución y hostigamiento contra Lucía Morett y que pueda reinsertarse a su vida pública, juntemos nuestras voces contra la guerra del imperialismo norteamericano y sigamos buscando los caminos de una América Latina unida por y para sus pueblos.
México, D.F., 1° de septiembre de 2010.

ASOCIACIÓN DE PADRES Y FAMILIARES DE LAS VÍCTIMAS DE SUCUMBÍOS, ECUADOR
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