jueves, 4 de marzo de 2010

PRONUNCIAMIENTO A 2 AÑOS DEL ASESINATO DE NUESTROS HIJOS

A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
Reciban un saludo fraternal a todas y cada una de las personas que se han indignado y rechazado la masacre del 1° de marzo del 2008 en Sucumbíos, Ecuador, pero al mismo tiempo saludamos a todos aquellos que nos han brindado su apoyo y solidaridad en nuestra lucha por justicia.
Hoy 1° de marzo de 2010, a dos años del asesinato de nuestros hijos: Juan González del Castillo, Fernando Franco Delgado, Verónica Velázquez Ramírez y Soren Avilés Ángeles y de la injusta persecución contra Lucía Morett (única sobreviviente mexicana de la masacre), denunciamos que los principales responsables siguen en la más completa impunidad, el presidente narco-paramilitar y fascista Álvaro Uribe Vélez escudándose en su investidura de jefe del Estado colombiano pretende quedar impune de todos sus crímenes, para ello cuenta con el apoyo del imperialismo norteamericano y la protección del gobierno de Felipe Calderón, quien en vez de exigir justicia y desechar los intentos por criminalizar a Lucía Morett ha asumido una actitud de complicidad con la masacre.
Hace una semana Uribe Vélez pisó por quinta ocasión tierras mexicanas desde aquel 1° de marzo, cinco ocasiones que simbolizan una afrenta para nosotros y para todas aquellas personas comprometidas con la verdad y la justicia, cinco ocasiones en las que el gobierno de México se ha negado a proceder judicialmente contra el principal asesino de cuatro estudiantes mexicanos y de las agresiones contra Lucía.
Sin embargo, poco a poco el pueblo de México ha entendido nuestra lucha y demandas por lo que cada día Álvaro Uribe se convierte en un personaje detestado por los mexicanos, justo cuando él se encontraba en nuestro país de visita, nosotros viajamos hasta la sede donde se ubicaba para demostrar ante decenas de periodistas nacionales y extranjeros que Uribe es una persona non grata en México.
En contraparte, nuestro viaje sirvió para entrevistarnos y recibir la calidez y solidaridad del presidente de Ecuador Rafael Correa, quien se pronunció por reconocer que nuestros hijos asesinados y la misma Lucía son víctimas de un ataque criminal, por lo que debe cesar la persecución injusta contra Lucía Morett, aunque manifestó que él es respetuoso de las leyes y de la división de poderes en Ecuador, por lo que asume que la decisión final se encuentra en manos del poder judicial de Ecuador, pero principalmente en el gobierno mexicano.
En dicha reunión solicitamos respetuosamente su apoyo para que logremos llevar el caso de la masacre de Sucumbíos a Cortes Internacionales y logremos el castigo a los criminales, comenzando por el actual presidente de Colombia, quien pronto dejará de ser presidente y con ello vamos a tener un primer elemento a nuestro favor para poder enjuiciarlo por crímenes de lesa humanidad.
Son dos años de impunidad de los criminales, pero también son años de una lucha firme y sostenida gracias a la solidaridad de diversos sectores y organizaciones en México y en el mundo, quienes hoy se suman al llamado de protesta en las respectivas sedes diplomáticas de Colombia en diversos países.
Dos años ya, de la pérdida de nuestros hijos, ausencia que hemos llenado con nuestra convicción de luchar por ellos y por los sueños que buscaban, por eso participamos en diversas actividades como la de presentarnos mes a mes en la embajada de Colombia en México, la cual no representa al noble y heroico pueblo de Colombia, sino a una oligarquía criminal, con un embajador que no es diplomático, sino un personaje que ha encubierto y protegido a paramilitares en Colombia.
Hoy el espíritu de nuestros hijos está con nosotros, ellos están presentes en esta protesta y nos dan ánimos para seguir luchando por Lucía y su libertad y seguridad, luchamos por la verdad y la justicia, por la no impunidad de los criminales. Verónica, Juan, Fernando, Soren siguen presentes y nos demuestran que para ser grandes hay que saber soñar.
México, D.F., a 1° de marzo de 2010
ASOCIACIÓN DE PADRES Y FAMILIARES DE LAS VÍCTIMAS DE SUCUMBÍOS, ECUADOR