martes, 9 de diciembre de 2008

LUCIA MORETT REGRESA A CASA

LUCIA MORETT REGRESA A CASA
Con profunda alegría les informamos que el día 3 de diciembre al filo de las 17:00 hrs., Lucía Andrea Morett Álvarez regresó a México después de un largo e injustificado exilio tras la persecución de la cual fue víctima al ser la única sobreviviente del grupo de cinco jóvenes mexicanos que estaban de vista en un campamento de las FARC-EP ubicado en la provincia de Sucumbíos en Ecuador, en donde cuatro de ellos murieron asesinados tras los indiscriminados bombardeos ejecutados por el ejército colombiano bajo las ordenes directas de Alvaro Uribe Vélez.


Recibimiento en el aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

Después de que Lucía fue rescatada del campamento tuvo que enfrentar una larga recuperación médica y anímica tras el horror que padeció al soportar dos bombardeos, el acoso y amenazas de muerte por parte del ejército y de la policía colombiana, el observar como asesinaban a los heridos y con el dolor que significó para ella la pérdida de sus cuatro amigos. Una vez curadas sus heridas físicas tuvo que enfrentar el exilio ya que en su propio país se desató toda una campaña de criminalización que buscaba judicializar a las víctimas, de ahí que permaneció en Nicaragua donde el pueblo y el gobierno nicaragüense le brindaron la solidaridad propia de los pueblos latinoamericanos.

Acto de bienvenida en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
De esta manera el 3 de diciembre cientos de personas nos dimos cita en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México para demostrarle todos nuestro apoyo y cariño, asimismo el día 4 de diciembre a las 16:30 hrs., se realizó un acto de bienvenida en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de donde ella es egresada de la carrera de Literatura Dramática y Teatro, y para el día 8 de diciembre participó dentro de la sesión del Consejo Universitario de la UNAM (ver anexo), actos en donde se reencontró con su universidad, con sus aulas, sus pasillos, con sus compañeros y maestros, aunque no será jamás la misma universidad, ya que hacen falta sus amigos Fernando, Soren, Juan y Verónica, pero pese al dolor, con un semblante recuperado nos ha demostrado una gran fortaleza y coraje para emprender la enorme tarea de luchar por que se logre justicia para los jóvenes asesinados, para no permitir que se ensucie más su memoria con calumnias y para llevar presente en su corazón la vida de cada uno de ellos.

Durante la lectura de su mensaje ante el Consejo Universitario de la UNAM

Lucía pudo regresar a México después de una larga campaña de solidaridad y apoyo que significó el garantizar en cierta medida su seguridad y un retorno en libertad, sabemos que Alvaro Uribe y todo su grupo de aliados de ultraderecha en México buscaran por todos los medios callar la voz de Lucía, quien como testigo de la masacre de Sucumbíos no ha dudado ni un sólo momento en enarbolar la defensa de sus amigos asesinados, sabemos que no se detendrá para lograr que los culpables de la masacre y del daño que le causaron a ella sean castigados.
Su regreso se da en un contexto difícil ya que el Estado mexicano continúa al día de hoy, -9 meses después de la masacre- sin condenar el asesinato de los jóvenes demostrando una clara complicidad con el gobierno colombiano y sosteniendo un ambiente de persecución al mantener abierta una denuncia penal en contra de Lucía Morett, de los cinco jóvenes mexicanos asesinados y de 15 ciudadanos mexicanos más acusados injustificadamente, en vez de defender a sus connacionales y ser quienes encabecen las denuncias para que se castigue a los responsables del asesinato de Verónica Velázquez, Juan González, Soren Aviles y Fernando Franco, así como de las heridas físicas y psicológicas que recibió Lucía Morett.
Pero nos queda claro que el pueblo de México no permitirá que se dañe a Lucía, que la apoyará y que continuará solidarizándose con los Padres de los jóvenes asesinados en Sucumbíos, Ecuador en su lucha por lograr justicia y castigo a los culpables, así como por lograr el no ejercicio de la acción penal a favor de las personas denunciadas.
Agradecemos de la manera más atenta a todas aquellas personas y organizaciones que contribuyeron para lograr el regreso a salvo de Lucía Morett.
¡Bienvenida a casa Lucía y gracias por tu ejemplo de dignidad!
¡Justicia y castigo a los responsables del asesinato de nuestros hijos!

ASOCIACION DE PADRES Y FAMILIARES DE LAS VICTIMAS DE SUCUMBIOS ECUADOR




Anexo
Documento leído por Lucía Morett en la sesión del 8 de diciembre de 2008 ante el Consejo Universitario de la UNAM


México, D.F. a 8 de diciembre de 2008.
A 40 años del movimiento estudiantil del 68.

Atacan a la Universidad porque discrepamos.
Viva la discrepancia que es el espíritu de la universidad.
Viva la discrepancia que es lo mejor para servir.
Javier Barros Sierra.

Buenos días, integrantes del Consejo y compañeros universitarios.
La alegría enorme de estar hoy con ustedes tiene una estrecha relación con la solidaridad, esa capacidad crítica que rompe con moldes individualistas y permite brindar desinteresadamente lo que está a nuestro alcance para apoyar a otros hombres y mujeres; causas ciertas y sus razones, con las cuales nos identificamos en sentimientos y capacidades como la dignidad y la honestidad, cuyo valor radica precisamente en su sencillez. Así entendida, no podría continuar sin manifestarle mi solidaridad al director de la Facultad de Filosofía y Letras, Dr. Ambrosio Velasco Gómez, en un momento tan triste, por la irreparable pérdida que acaba de sufrir. De él he recibido grandes lecciones de humanismo.
Enseguida, debo hacer mención de lo importante que fue saber que no estaba sola en los momentos más agobiantes de una situación que ustedes conocen y en la cual no quiero abundar. Para mí fue muy valioso conocer que desde la UNAM, se condenaba la masacre.
Basta con precisar que luego de sobrevivir a acontecimientos terribles, actos viles e infames y de sufrir la injusta e irreparable pérdida de cuatro amigos y compañeros; con heridas físicas y emocionales despiadadamente abiertas, fue invaluable el apoyo que representó para mí la expresión decidida y valiente de la Universidad en su conjunto, del rector, Dr. José Narro Robles, del director de mi facultad, de los académicos, de los trabajadores y los estudiantes, quienes de inmediato emprendieron acciones de solidaridad.
Hoy, gracias al apoyo de la comunidad universitaria, de legisladores que han asumido tan dignamente su labor, como la senadora Rosario Ibarra de Piedra, y de muchos sectores de la sociedad, gracias a la intensa campaña de solidaridad que se realizó por mi retorno a la patria, he decidido poner fin a un injusto exilio, para recuperar mi vida personal, familiar, académica y enfrentar los procesos jurídicos que, sin fundamentos ni razones de derecho pesan en contra mía y de otros universitarios.
Es menester, compañeros, expresarles junto a mi gratitud, el orgullo de ser integrante de una comunidad que hace honor a su carácter universitario al no permitir que se limite la libertad de pensamiento, la investigación in situ, el contacto con los procesos sociales vivos o la expresión de nuestras convicciones políticas.
Desde Nicaragua, enfrenté y aún enfrento una campaña que desde los medios de comunicación se orquestó en contra de quienes fuimos víctimas del terrorismo de Estado. Además, he tenido que responder a los procesos penales que absurdamente se establecieron con el ánimo de proteger a los responsables de los crímenes de lesa humanidad y de criminalizar nuestro derecho a ser críticos.
Asimismo, he estado al tanto de las acciones porriles que se han dado dentro del campus universitario, de las amenazas, agresiones y persecución a estudiantes, así como de los casos de compañeros universitarios injustamente presos, que enfrentan condenas arbitrarias y desproporcionadas.
Se hace necesario, entonces, defender nuestra Máxima Casa de Estudios y a nuestros compañeros universitarios para que sigamos cumpliendo en ella el objetivo de conocer el mundo para transformarlo. La Universidad ha recibido absurdos ataques, cuando lo que ésta requiere es mayor apoyo para cumplir con sus tareas y compromisos con la sociedad.
Por último, solicito de este Consejo un pronunciamiento ante las autoridades correspondientes para que se decrete el no ejercicio de la acción penal de procesos que significan una amenaza para mi seguridad y mi libertad y la de otros compañeros. Asimismo, los invito a realizar el homenaje que merecen los universitarios Juan González, Verónica Velásquez y Fernando Franco, así como nuestro compañero politécnico Soren Avilés.

Atentamente
Lucía Andrea Morett Álvarez